10 acciones que debes hacer si quieres arruinar tu primera página web


Crea tu web pensando en tu cliente objetivo, pues eso te acercará a la venta.

Optimiza la velocidad de carga, para que los usuarios no escapen antes siquiera de leerte.

Cuida el contenido, pues gracias a él atraerás posibles clientes.

Dispón los elementos de tu página de forma lógica y estratégica, para que todo ello tenga sentido y acerque al visitante a la conversión.

La homilía podría seguir así hasta el fin de los tiempos.

Un sinfín de consejos útiles para la gran mayoría de sitios web de emprendedores.

Pero, ¡ojo!

La gran mayoría no significa todos.

Es duro admitirlo.

No todo el mundo necesita (ni quiere dejar su tiempo en crear) una página web:

  • Pensada para que te visiten más personas que aduladores tiene Musk.
  • Optimizada para verse en un diminuto Apple Watch.
  • Que supere a Amazon en los resultados de Google
  • O que genere más dinero en un día que de Amancio en un año.

De verdad, es así.

Y si tú eres de esos que prefiere echar la siesta antes que estudiar por qué no te visita ni el tato, este artículo es para ti.

Te garantizo que, si realizas estas 10 acciones a la hora de crear tu web, lo notarás (para bien o para mal) y no dejarás indiferente a nadie.

Empieza por contratar el hosting más barato que encuentres

El hosting es donde van a estar alojadas la instalación de WordPress, sus archivos, carpetas y las bases de datos.

Básicamente, para que lo visualices, es un trocito de un ordenador que nos alquilan para poner nuestra web allí.

Bueno, pues debes escoger una empresa a quien contratar el servicio.

Si quisieras perder el tiempo buscarías un alojamiento:

  • Con buen soporte técnico.
  • Con certificados de seguridad SSL disponibles.
  • Con backups frecuentes.
  • Con discos duros rápidos y actuales.
  • Con memoria y procesamiento suficiente.

Pero como no quieres, pues contrata el más barato que encuentres.

Ni te fijes en sus características, lo importante es hacerlo ya e irse a visitar a Morfeo.

Prueba todo tipo de temas y ve cambiándolos

A la hora de montar tu WordPress vas a tener que instalar diferentes tipos de recursos.

Por un lado, tienes que buscar un tema.

El tema en WordPress es obligatorio y controla cosas tan importantes como todo lo que tiene que ver con la apariencia visual de la web: tipografías, colores, cabeceras, pies de página, widgets etc.

Podrías renunciar a bajar a tomar unas cañitas e investigar el tema que necesitas:

  • Definiendo el propósito que buscas.
  • Escogiendo simplicidad y optimización.
  • Verificando si está actualizado y tiene soporte.
  • Revisando los testimonios de usuarios actuales.

Pero mejor prueba aleatoriamente unos cuantos de los miles que hay en el repositorio y quédate con ese.

Ah, y no borres el resto que hayas instalado. Mejor tener 15 ahí puestos, que nunca sabes cuándo te va a dar por cambiar.

Instala plugins sin control

En cuanto a la elección de plugins, pues otra odisea que ríete tú de las vivencias de Ulises.

Los plugins son extensiones, pequeños programitas que instalas en WordPress y que realizan una función o instalan un recurso extra.

Como puedes imaginar son muy útiles.

A la hora de hacer un análisis detallado de qué plugins instalar podrías:

  • Hacer una lista de las necesidades de la web.
  • Instalar solo los que vayas a usar.
  • Revisar si están actualizados y tiene soporte.
  • Leer los testimonios de otros usuarios.
  • Mirar las discusiones en los foros de WordPress.org

Pero, entre nosotros, eso llevaría horas y es mejor ir a ver la última carrera del Nano.

Por ello instala todo lo que veas. ¿Necesitas un formulario? Pues dale. ¿Que luego instalas otro que tiene muchas cosas y también formularios? Bueno, así tienes 2 plugins que te añaden formularios. Dos mejor que uno.

¿Y si resulta que metes varios de seguridad y te encuentras con 4 firewall? Mejor. Más protegido.

Porque funciona así, verdad… ¿verdad?

Al final te encontrarás con 50 o 60. Sin problema. WordPress es tan bueno que lo soporta todo.

Ah, se me olvidaba.

Si te gusta alguno de pago, bájalo pirata. Al final es como quien instala un Sistema Operativo hackeado en su ordenador, ¿qué es lo peor que te puede pasar, que te roben las contraseñas del banco?

Olvida los diferentes dispositivos y la conexión segura

Entre nosotros.

Si alguien quiere ver bien tu página web que utilice un monitor de más de 1024px de ancho y navegue desde PC con un Internet Explorer 6.

No vas a perder el tiempo en adaptarte a todo el mundo.

Existen miles de resoluciones diferentes y de dispositivos distintos. PCs, tablets, móviles… ¡Qué pereza!

Y no digamos eso del certificado de seguridad, ni que esto fuera el médico expidiendo recetas.

Vamos, que por qué vas a preparar tu web para:

  • Que sea fácil de navegar para el usuario.
  • Que su experiencia de usuario sea óptima, es decir, que encuentre lo que está buscando.
  • Que esté optimizada para cargar en terminales con conexiones lentas.
  • Que exista una disposición de los elementos estratégica en cada dispositivo.
  • Que cuide también la conexión segura cuando intercambia datos.

Yo lo que te recomiendo es que te centres en ver la última publicación de tu influencer favorito, que es lo que te hace feliz.

Si alguien te quiere visitar ya se esforzará en utilizar el programa necesario para hacerlo.

¿O no pasa lo mismo con la web de la Agencia Tributaria, que aunque sea muy difícil de entender hacemos lo imposible por entrar?

No compruebes el tiempo de carga de la página web

A nadie le gusta esperar.

Y en los tiempos de la inmediatez absoluta que nos dicta internet, aún menos.

Tu y yo navegamos igual. Si la página web tarda 2-3 segundos en cargar, salimos corriendo más rápido que el Correcaminos de Warner

Pero, entre nosotros, hagamos realidad el viejo dicho de que lo bueno se hace esperar.

Como el suculento plato principal de un banquete, al que nunca llegamos sin estar precedido siempre de unos fríos e insípidos canapés.

Como las jardineras rebosantes de flores y vida, a las que primero hemos tenido que llenar de tierra, abono, plantar, quitar malas hierbas y quién sabe qué cosas más.

Porque podrías realizar una serie de acciones que te aburrirían un porrón como, por ejemplo:

  • Comprobar el tiempo que tarda en cargar la página web.
  • Utilizar herramientas para detectar los problemas de la carga.
  • Optimizar recursos y comprimir archivos.
  • Conocer los diferentes tipos de memoria caché.
  • Revisar bases de datos y consultas SQL complejas.
  • Aprender sobre las Core Web Vitals.

Pero sinceramente a mí me apetecería más ver el Clásico.

Así que deja todo como está que si quieren leer las elaboradas reflexiones que cuelgas en tu blog, ya esperarán a que cargue.

Pon muchos colores, que sea vistoso

Los colores son muy importantes en una página web.

La época de la televisión en blanco y negro paso hace ya mucho y ahora todo rebosa colorido.

Elegir los colores de una página web no suele ser una cuestión sencilla. De hecho, podría ser que te parases en las siguientes consideraciones:

  • Usar la psicología del color. Los colores transmiten emociones.
  • Apostar por una paleta de colores limitada.
  • Diferenciar colores para las llamadas a la acción.
  • Tener en cuenta el contraste y la accesibilidad.

Pero todo ello conlleva un estudio pormenorizado, y la verdad que es más interesante entrar en Twitter para poner a caldo a otro anónimo usuario por su opinión sobre la investidura.

Yo te diría que pusieses colores al azar. Los que más te gusten, en modo pintura abstracta. ¿Rojo, verde, azul, amarillo y marrón todo junto?

Why not. ¿Quién te lo impide?

Con lo que se pagan algunos de esos cuadros ¿por qué tu página web va a ser menos?

Utiliza tipografías diversas y que los textos no pasen frío

Al final, algo has de escribir en la web.

Aunque sea tu nombre, a lo que te dedicas o tu correo electrónico.

La cuestión es que los textos suelen ocupar bastante espacio dentro de una página. Mucha gente afirma que es el contenido más valioso e importante.

No te voy a hablar ahora de cómo escribirlos, sino de cómo mostrarlos. Es decir, de qué tipografía utilizar y de cómo distribuirlos a lo largo de la página.

Si estudiases con calma las necesidades tipográficas y textuales de tu web, podrías llegar a tener en cuenta:

  • La importancia de la legibilidad. Las fuentes deberían leerse bien.
  • Lo valioso de la jerarquización de tamaños para títulos y textos.
  • Lo interesante de escoger un número limitado de tipografías.
  • Lo crucial que es el espaciado del texto, tanto entre letras como entre líneas.
  • Lo fundamental de las partes en blanco, para ayudar a separar bloques de texto y evitar las sobrecargas.

Pero tanto tú como yo sabemos que no es momento de ponerse exquisitos con eso de las letras, que ya hiciste muchos cuadernillos Rubio en la infancia.

La cuestión es poner el tipo de letra que más te guste. Dos, tres o treinta y tres. La página web es tuya y no existe ley que te obligue a usar fuentes de trazo firme y grueso.

No. Tú utiliza las que más te gusten.

Y si quieres cargar muchas de servidores externos, hazlo. ¿Qué hay de malo? Mira el teletexto cómo es y cuánto tiempo ha sobrevivido.

Por cierto, recuerda no separar mucho el texto tampoco. No hace falta que se constipe. Cuanto más apretadito, menos frío pasa y más compacta es la web.

Coloca muchos elementos. Cuantos más, mejor

Entras en el editor de WordPress y ves gran cantidad de bloques.

Y seguro que entre todos los plugins que has instalado anteriormente, tienes disponibles unos cuantos cientos más.

Úsalos.

Tú dale para adelante. Galerías, sliders, vídeos incrustados, textos en movimiento, lotties etc.

Y qué decir de los menús, botones o enlaces. Cuantos más, mejor. Más sitios para pinchar tendrán los usuarios.

Por supuesto en ningún momento dejes que te rompan la cabeza con apreciaciones como:

  • Crear una página clara y sencilla. Sin sobrecargar.
  • Con una navegación intuitiva.
  • Posicionar los elementos y botones de manera estratégica.
  • Usar galerías y sliders de manera moderada y controlada.

Esas cosas son para los cutres. Tú pon todo lo que te guste. Más es mejor, ya lo dice el dicho.

Coge las imágenes de internet. Si hay alguna que te gusta, ¡róbala!

Las imágenes en tu página web son mucho más que una simple decoración. Son herramientas comunicativas y estratégicas que desempeñan un papel clave.

Y por ello debes colocar las que más te gusten y representen.

Por un lado, busca en tu móvil las fotos más embarazosas de la última reunión de amigos y cuélgalas. Así, directamente. Sin censura. A todo su tamaño y resolución. Para que se vea bien píxel a píxel.

Por otro lado, entra por Google y coge las que veas. No te preocupes que internet es muy grande y difícilmente te descubrirán. Y si lo hacen, ¿qué? ¿Te van a denunciar por pillar un par de fotos de Facebook y otra de un blog?

Lo importante es que te gusten y ya está.

Por último, no debes prestar atención a todo aquello que parezca razonable en cuanto al uso de las imágenes como, por ejemplo:

  • Que las imágenes transmiten mensajes y crean conexión emocional.
  • Que deben ser auténticas.
  • Que refuerzan la imagen de marca y te diferencian.
  • Que ayudan a posicionar en Google.
  • Que deben ser relevantes, éticas y profesionales.
  • Que hay que recortarlas y optimizarlas.
  • Que se deben utilizar los formatos adecuados.

¿Tú sabes cuánto lleva todo eso? Seguro que mucho más que una partidilla al LOL. Ni caso.

No escribas un blog ni te preocupes por el SEO

El blog es una cosa antigua.

Poco más y lo inventaron los egipcios cuando escribían en los papiros.

La cuestión es que ¿a quién le apetece ponerse a juntar letras? No nacimos para ser Reverte. Ese ya existe y escribe más en Twitter que en un blog. Si él hace eso, ¿por qué nosotros le vamos a llevar la contraria?

La cuestión es que ya nadie habla de blogs.

Ni se te ocurra pensar que un blog es una poderosa herramienta para compartir conocimientos, ideas y erguirte como un referente de tu sector.

Seguro que algún gurú de medio pelo te dirá que escribas un blog:

  • Pensado para una audiencia estudiada.
  • Donde crees contenido original.
  • Que te ayude a establecer autoridad.
  • Que te posicione el Google.
  • En el que desenvolver acciones de márketing de contenidos.
  •  Sirva para generar oportunidades.

Mejor pasar de todo y volver al principio.

¡A echar la siesta que ya es tarde!

Tu aplica estas 10 acciones y tu página web será recordada, te lo aseguro.

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